
Conocida en el mundo por su vitalidad
Ciudad habitada por el porteño callejero que la cuida como el mejor tesoro enterrado por el pirata, amada por los extranjeros y envidiada por los hermanos que la visitan. Valparaíso es bohemia, historia, cultura y extravagante.
Con una extensa había que es de forma semicircular, limpia y espaciosa. Una ciudad con un espejo que refleja una profunda costa armoniosa, que se encuentra al pie de los cerros altos y empinados, con un nudo de colores pintoresco que le da vida callejera y bohemia. Valparaíso querido y de mil amores, que renace cada día de sus extensas calles céntricas que envuelven sus casonas.
Con su hilera de Cerros altos, su arquitectura que se combina con casas de dos pisos, colores atrayentes y un paisaje de adobe de barro y paja, con sus cielos de acero son el aspecto más conocido, que son precarias construcciones que abrazan fuertemente al habitante porteño.
Callejero por naturaleza que sólo le interesa la vida bohemia que es envidiada por su hermano de sangre mayor, la metrópolis que es asqueada por sus habitantes. Pero está es imaginativa y fascinante que la convierten en el puerto más vivo del mundo, encantadora en sus historia, que sorprenden al visitante con más experiencia de conocerla.
Libre y bonita, ella que la denominan patrimonio arquitectónico, que la visitan barcos enormes y sus pescadores luchan contra la naturaleza marina que se impone egoístamente cuando la temporada es cruda. Y en el verano es sorprendente su vitalidad que nace de su alma, que es su gente que la hace surgir con fuerza y trabajo para hacerla ver rústica y aventurera.
Amante de su gente, tradiciones populares y dispuesta a reflejar optimismo y también darse a notar por sus tragedias. Valparaíso te sorprende con su enorme actitud a no tenerle miedo a la muerte, porque para ella no hay razón para el silencio, sino que combina la alegría y la necesidad de ser.